EL 24 DE JUNIO 2006 TUVO LUGAR EL ACONTECIMIENTO DEL AÑO LA BODA DE MAJO Y PABLO

lunes, diciembre 21, 2015

COBRAR UN BUEN SUELDO ESTÁ SOBREVALORADO



Antes de comenzar a hablar me presento porque igual muchos de los que me vais a leer no sabéis nada de mí. Me llamo Mª José Centenero, tengo 36 años, soy licenciada en Periodismo y en Publicidad y soy madre de 2 preciosos niños. Esto de madre no siempre lo digo, no porque no esté orgullosa de mis pequeños que lo estoy, sino porque creo que en el mundo laboral ser o no madre no me debería condicionar, y hoy quiero hablar del mundo laboral que nos ha tocado vivir.
En primer lugar quiero dejar claro que para mí eso de que el trabajo nos dignifica es un invento que nos vendieron hace muchos años y que aún hoy lo estamos pagando. Me explico, yo soy feliz trabajando, pero con una billetera llena y sabiendo que no me va a faltar dinero nunca, podría vivir feliz y plena por el resto de mis días. Podría viajar a mi antojo, hacer cursos a mi libre entender, salir, entrar, vamos vivir sin preocupaciones.  Pero cómo eso no es posible, sigo buscando trabajo.
Ahora además de buscar trabajo sigo intentando formarme y estoy con mi asignatura pendiente, los idiomas, y deseando acabar mi Tesis doctoral que me lleva de cabeza estos últimos años. Porque además cómo no siga formándome además de vieja mi van a decir que no estoy preparada.. Estos últimos meses he vuelto a trabajar de refuerzo los fines de semana de camarera algo que me dejé antes de casarme y más de 10 años después he retomado. Y es que algunos me acusen de que no trabajo porque no quiero, porque quiero un trabajo donde paguen mucho y trabaje poco…. yo sigo currando cómo llevo haciendo desde que tengo 17 años. He puesto copas, he vendido prensa en un quiosco, he sido azafata de congresos, he vendido ropa, cuidado niños trabajos variopintos que en mayor o menor medida me han ido ayudado a pagar cosillas a lo largo de mi vida. Trabajos que estaban bien pagados. Pero ahora, tras 3 años en el paro, por el ERE de la empresa de comunicación en la que trabajaba,  ahora me enfrento día sí y otro también a empresarios que buscan gente que trabaje por cuenta propia (paguen su autónomo)  que se IMPLIQUEN en el proyecto y que cobres 300,  400 euros. Lo de implicarme sin problemas soy así y me gusta implicarme en lo que hago siempre. Pero el resto… el resto es otro cantar. Creo que se nos está denostando, nos estamos conformando con estos “mini trabajos” que sólo lo son en el sueldo porque en el resto tienes que currar igual algunos te dicen que será por un tiempo que cuando la cosa mejore lo hará tambien el sueldo... Muchos me dicen bueno con esto ayudas sumando al sueldo que gana tú marido así puedes tener más horas para ti y para los niños…PERDÓN, yo no quiero “ayudar un poco “a la economía familiar, yo quiero ser parte de ella, ganar lo suficiente para no tener que hacer números a cada momento hasta para comprar una piruleta. No quiero tener que hacer la compra en la despensa de mis padres y suegros, aunque  esta sea una manera divertida de hacer la compra.
Pero ay , ay si rechazas un trabajo así, te tildan de que no tienes ganas de trabajar , de que te has acomodado... y otras cosas que prefiero obviar.. No señores no me he acomodado, prefiero seguir poniendo copas y que me paguen de una manera decente (con mi alta en la seguridad social incluida) a trabajar de periodista (aunque ese haya sido siempre mi sueño) por menos de 3 euros la hora y por más horas de las acordadas.  Estoy segura que esos empresarios que nos llaman y pagan así no tienen un sueldo tan bajo, ellos cobrarán un sueldo coherente  o desorbitado  según se mire y no miran atrás. Yo no pido que se baje el sueldo a nadie, cada uno que cobre lo que sea conveniente y más si la empresa es suya, eso sí, que no me roben. Que no me quiten mis derechos y no conviertan en esclavitud una cosa llamada TRABAJO DIGNO.

Estas letras no van a arreglar el mundo, ni lo pretendo, pero si es una declaración de intenciones, algo que pretendo decirme a mí misma cada día para no sucumbir, hay que trabajar sí, pero la autoestima también, cada oportunidad hay que sopesarla y obrar en consecuencia.